626661084
Psicoterapia

Psicoterapia

Psicoterapia

Psicoterapia

Terapia Individual

Terapia individual

Terapia Individual

Terapia individual

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia familiar

Terapia familiar

Terapia familiar

Terapia familiar

Coaching

Coaching

Coaching

Coaching

Talleres

Talleres

Terapia online

Terapia online

Predicar con el ejemplo

Cuando se habla de educar podemos pensar en castigos o en premios. Sabemos que castigar por lo general nos puede resultar útil a corto plazo, pero a largo plazo no nos va a acabar sirviendo. Sabemos también que premiar es más eficaz, pero si queremos que alguien se aficione a la lectura, darle un premio a cambio de que lea puede que sirva para que esa persona disfrute su premio tras haber hecho su obligación, que era leer, y lo acabe viviendo en el futuro como una exigencia. Existe una tercera vía, y es la más difícil, influir en las personas mediante el ejemplo. Como todo en esta vida este método tampoco ofrece resultados garantizados, pero no hay duda de que optar por este camino es importante ya que según nos hayan educado en nuestra familia, más favorables seremos a premiar o más tolerantes seremos respecto al castigo, y hasta es posible que lo justifiquemos. En cambio si nos educan con el ejemplo, seremos más proclives a hacer lo mismo en el futuro.

Tanto en la familia como en la empresa predicar con el ejemplo es clave. Es normal que genere malestar que un jefe prohíba a su equipo hacer algo, y que luego le vean a él haciendo precisamente lo que prohíbe. En la familia pasa lo mismo si son los padres los que prohíben a sus hijos hacer lo que ellos hacen, como por ejemplo decirles gritando que no se debe gritar. También ocurre con los premios, ya que podemos premiar por sacar buenas notas, pero si nosotros no mostramos interés alguno en la cultura, corremos el riesgo de que esa persona acabe percibiendo el estudiar como una obligación y una exigencia en lugar de como algo útil y enriquecedor para sí mismo más allá de los beneficios económicos y materiales que pueda conseguir.

Predicar con el ejemplo es la mejor forma de mostrar que palabras y acciones están unidas, mostrando que pasamos del "haz lo que digo, pero no lo que hago" al "haz lo que digo y hago", y es también una manera de demostrar que consideras al otro un igual, lo cual te hace más creíble, confiable y respetable tanto en lo personal, con la familia y amigos, como en lo profesional, en el trabajo. Y si hablamos de educar a los hijos, recuerda que ellos son observadores e imitadores expertos, así que no hay excusa para no predicar con el ejemplo.

Germán Diz. Psicólogo y psicoterapeuta.


Germán Diz
Diseño web Condiciones de uso Aviso legal