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Busca lo mejor de los demás, te lo agradecerás

Cuando nos presentan a una persona, tendemos de forma inconsciente a etiquetarla: elegante, maleducada, simpático, fría, extrovertida, distante, intelectual, creído, limpio... y nos resulta bastante fácil montarnos una película sobre dicha persona. A partir de ese momento será la otra persona la que tenga que demostrar que nos equivocamos. Y por lo que dicen los estudios le va a costar bastante, ya que las primeras impresiones suelen ser bastante resistentes al cambio. Por si fuera poco, se da una cosa muy interesante y es que el otro habrá hecho lo mismo con nosotros. Como dice el dicho, no hay duda de que la primera impresión es la que queda. Pero si lo pensamos detenidamente, por muy bien o mal que nos haya caído esa persona en nuestro primer encuentro, lo cierto es que no sabemos absolutamente nada de ella. Y hay algo aún más importante, y es que según pensemos de ella, más probable se hace que eso sea lo que nos sucederá con ella. Es lo que se llama la profecía autocumplida, una predicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad. Una forma sencilla de ejemplificar la idea de la profecía autocumplida es imaginar lo que ocurre si nos enteramos de que le gustamos a alguien. Independientemente de que nos guste o no, está demostrado que la mayoría de las personas empezaremos a sentir simpatía por ella. Por el contrario, si nos enteramos de que a cierta persona le caemos mal, a la mayoría de las personas automáticamente nos empezará a caer peor. ¿Y qué ocurre si nos cae mal una persona? Pues que nos mostraremos más cerrados y antipáticos ante ella, y esto servirá a la otra persona para confirmar que estaba en lo cierto cuando sintió que le caíamos mal, así que le caeremos aún peor, y el circulo vicioso continuará puede que hasta la enemistad. En cambio, si sabemos que le gustamos o le caemos muy bien a alguien, la mayoría de las personas tenderá a comportarse de forma más amable y se mostrará más simpática con ella que si fuera al contrario o si no supiéramos nada, lo cual favorecerá que le caigamos aún mejor de como ya le caíamos, por lo que se comportará de manera más agradable con nosotros y de nuevo el círculo se cerrará finalizando quien sabe si hasta en una bonita amistad. Como puedes ver, de tu capacidad para ver lo mejor de los demás está también la posibilidad de que los otros se sientan mejor a tu lado, y a su vez de que sean capaces de ver lo mejor de ti aquellos que te están comenzando a conocer. De ti depende buscar lo mejor de los demás y que los demás vean lo mejor de ti Germán Diz. Psicólogo y psicoterapeuta.


Germán Diz
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