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Tú eres mucho más que tu problema

No es lo mismo ser que estar, y no es lo mismo ser triste que estar triste. Y aunque se puede ser feliz y estar triste, lo cierto es que a menudo solemos pasar de tener un problema a ser el problema, lo cual no ayuda precisamente a resolverlo. Si una persona lleva mucho tiempo con un problema, no es raro que esa persona se acabe identificando con él y lo acabe considerando como parte de su identidad. Hay ocasiones incluso en que en muy poco tiempo pasamos casi sin darnos cuenta de un estado a otro. Y es que hay veces en que nos cuesta separar a nuestro yo de nuestras emociones, pensamientos o recuerdos, y esto puede llegar a limitarnos bastante. Para entendernos, se puede padecer depresión o ser un depresivo, así como se puede decir "padezco ansiedad" o "soy un ansioso". En el primer caso, uno siente ser mucho más que el problema. En el segundo, uno siente ser el problema. Hay veces en que tenemos sentimientos que consideramos malos y que rechazamos o tratamos de negar, quizá por miedo a que si los aceptamos sea porque somos malas personas, como pueden ser la ira o el odio. El darnos cuenta de esto y el aceptar esas sensaciones es importante para poder trabajarlas y no quedarnos anclados en esas emociones, ya que ello nos puede acabar anclando al problema y permitirnos avanzar, lo cual sin duda nos va a limitar bastante. Una de las tareas más comunes en psicoterapia es la de ayudar a la persona a reconocer y aceptar esos sentimientos negativos que uno niega pero que saben que están ahí. Otra es ayudar a la persona a saber separar su problema de su propia persona, y es que tú eres mucho más que tu problema. Una buena forma de verlo sea quizá mediante la metáfora de la casa y los muebles. Imagina que eres una casa llena de muebles. Los muebles no son la casa ni nunca la serán, solo son algo que contiene la casa o que está dentro de ella. La casa, por su parte, es la que contiene los muebles. Partiendo de esta base, si nos diera por considerar a los muebles como buenos o malos, esto no haría referencia alguna a la casa, porque una cosa son los muebles, que pueden ser malos, y otra muy distinta la casa, que puede ser buena. De la misma forma, lo que tú piensas o sientes son ideas o sensaciones, pero no son tú, sino parte de ti. Podrás tener buenos o malos pensamientos o sentimientos, pero tú siempre serás más que ellos. Lo que piensas y sientes siempre podrás cambiarlo al igual que pueden cambiarse los muebles de una casa. La casa es mucho más que sus muebles, de la misma forma que tú eres mucho más que tus pensamientos o emociones. Quizá haya llegado la hora de renovar los muebles de tu casa. Germán Diz. Psicólogo y psicoterapeuta.


Germán Diz
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