626661084
Psicoterapia

Psicoterapia

Psicoterapia

Psicoterapia

Terapia Individual

Terapia individual

Terapia Individual

Terapia individual

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia de pareja

Terapia familiar

Terapia familiar

Terapia familiar

Terapia familiar

Coaching

Coaching

Coaching

Coaching

Talleres

Talleres

Terapia online

Terapia online

Gestionar nuestros errores

Nadie parece discutir que todos nos equivocamos, ya que todos somos humanos y no somos perfectos. Pero también es cierto que la forma en que encajamos nuestros errores manda un claro mensaje de nosotros a la gente que nos rodea. Una de las formas en que mejor podemos ayudar a los otros y a nosotros mismos es mediante la humildad, y una buena oportunidad para desarrollarla la tenemos cuando reconocemos que cometemos errores, cuando fallamos. Si consideramos la importancia que tiene predicar con el ejemplo, mandar a los demás el mensaje de que lo hacemos todo bien y nunca nos equivocamos no es un buen ejemplo porque además de prepotente, suena irreal. Todos somos personas y todos cometemos errores alguna vez, aunque nos cueste aceptarlo. Si sientes que te has equivocado o si dudas de no haber hecho algo bien, tranquilo, todos lo hacemos. Es aceptando tu error y pidiendo disculpas cuando puedes diferenciarte y marcar la diferencia. Habla con tus hijos o tus subordinaros, con tu pareja o con tus compañeros, y reconoce que has errado, que aceptas que lo que hiciste no está bien, que lo hiciste lo mejor que pudiste y que por supuesto reconoces ser el responsable de lo que hiciste. Aprovecha y muestra tu mejor cara, que no siempre tiene que aparecer cuando logramos algo que nos hemos propuesto, también se puede mostrar la mejor sonrisa cuando se fracasa, y dice mucho de ti que reconozcas que vas a pensar en qué puedes cambiar para hacerlo mejor la próxima vez. Esto enseñará a tus hijos, pareja o compañeros a pedir perdón cuando se equivoquen, y también a perdonar, al tiempo que les liberará de guardar rencor en la resolución de sus propios conflictos futuros. Aprendes y creces tú, y das la oportunidad a los que te rodean y quieres para que aprendan de ti gracias a tus actos, no a tus palabras, lo cual es más valioso. Recuerda que un buen líder se forma en familia. Por tanto, si seguimos este principio básico sea en casa con nuestra pareja o hijos, en la calle con nuestros amigos, o en la empresa con nuestros subordinados o compañeros de trabajo, estaremos favoreciendo que las personas que nos rodean tengan un espejo positivo en el que mirarse. Y en el caso de los niños, les estamos mostrando que los adultos no solo se equivocan, sino que piden disculpas, al tiempo que les estamos dando la oportunidad de que sean adultos responsables y más humanos el día de mañana. Y si aún no somos padres pero aplicamos esta norma en nuestro trabajo o con nuestros amigos, muy probablemente estaremos preparándonos para ser buenos padres en el futuro. Germán Diz. Psicólogo y psicoterapeuta.


Germán Diz
Diseño web Condiciones de uso Aviso legal