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Naranjas y medias naranjas

Encontrar a nuestra media naranja siempre ha sido una metáfora muy usada para referirse al hecho de encontrar una persona con la que formar una pareja y compartir la vida. Sea en el cine, en la literatura o incluso en la calle, lo cierto es que cuando uno se encuentra sin pareja reconoce que espera encontrar a su media naranja, si es que no la han exprimido ya, y cuando alguien empieza una relación de pareja, suele decirse con felicidad que uno ha encontrado a su media naranja. Si reflexionamos un poco sobre ello pronto caeremos en la cuenta de que si buscamos a nuestra media naranja es porque nosotros somos otra media y necesitamos de ella para formar una naranja completa. Si profundizamos un poco más en la metáfora, pronto caeremos en la cuenta de los inconvenientes que supone ser una media naranja que busca a otra mitad y que la necesita para estar completa. Y que una media naranja no puede sostenerse en pie por si misma, basta que intente ponerse en el suelo para que se caiga sin remedio, por lo que necesita del apoyo de la otra media para no caerse. Por otro lado ninguna de las mitades puede ir sola a ningún sitio, ya que una media naranja no puede rodar y desplazarse como si puede una naranja entera y redonda. E incluso si una media naranja lo intenta y cae, tampoco podrá levantarse por sí misma, necesitará de ayuda para ello. De querer a una media naranja para formar una naranja completa se acaba cayendo en una continua dependencia de la otra mitad para ser algo, para no caer, para tener una mínima seguridad de que algo puede hacerse e incluso para caminar a algún nuevo sitio se necesita que vayan ambas mitades siempre juntas. Una media naranja además tiene expuesta parte de su pulpa, y lo mismo le ocurre a la otra media, quedando ambas expuestas ante la otra mitad. Una naranja entera no queda expuesta ante otra naranja, y ambas podrán quitarse la cáscara y exponerse solo si quieren hacerlo y se sienten cómodas con su otra naranja. ¡Que vivan las naranjas! Germán Diz. Psicólogo y psicoterapeuta.


Germán Diz
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