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Solución a problemas de pareja con solución

Si por un lado están los problemas irresolubles, lo cierto es que la mayor parte de los problemas de pareja tienen solución, o al menos existen una serie de claves que ayudan a buscar una solución satisfactoria. 1. Plantea las discusiones con suavidad y no con violencia. Saber suavizar el inicio de una discusión es crucial para resolver conflictos, ya que las discusiones suelen terminar con el mismo tono con el que empezaron. Si comenzamos una discusión de forma agresiva y criticando a la persona, lo más probable es que termine al menos con la misma tensión con la que empezamos. Por contra si comenzamos con suavidad, sin criticar o atacar a la persona, lo más probable es que la discusión sea productiva. Y si la mayoría de las peleas comienzan suavemente, es probable que la relación sea estable y feliz. Recuerdalo cada vez que vayas a iniciar una discusión sobre un tema, y si te notas demasiado enfadado como para hablarlo de buenas maneras, espera hasta que te hayas calmado para comenzar la conversación. Aquí tienes algunas sugerencias que te ayudarán a suavizar el planteamiento de las discusiones: - Quéjate de la acción sin echar la culpa a tu pareja - Emplea frases que empiecen con “yo” en lugar de “tú” - Describe lo que está pasando, sin evaluar ni juzgar - Exprésate con claridad - Sé amable - Se agradecido - No te guardes nada A lo largo del tiempo he comprobado que no suele resultar fácil seguir estos consejos al pie de la letra. La buena noticia es que he comprobado también que practicando en sesión muchas parejas han llegado a dominar este modo de comunicarse hasta el punto de hacerlo casi de manera automática en casa. 2. Aprender a ofrecer y recibir intentos de reparación. Cuando aprendemos a conducir, lo primero que te enseñan es a parar el coche y seguro que entiendes el motivo. Saber frenar es también muy importante en una relación. Si una discusión empieza con mal pie, o si nos encontramos en un círculo vicioso de recriminaciones, podemos evitar un desastre si sabemos frenar, aparcar la discusión y dejarla para otro momento mejor. Estos frenos son lo que se llaman los intentos de reparación. Continúa en la página siguiente Germán Diz. Psicólogo y psicoterapeuta.


Germán Diz
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